Chile » Región Metropolitana » Santiago » SEPARACIÓN / Martes 04 de Agosto del año 2009 / 21:49 Horas.

La separación matrimonial
y sus etapas...




La separación es un proceso que implica una serie de etapas familiares e individuales y está considerado como uno de los acontecimientos vitales que genera más estrés en la vida de una persona. Solo la muerte del cónyuge lo supera.
No obstante ser tremendamente dolorosa y difícil de enfrentar, puede y debiera ser una experiencia susceptible de tomarse como fuente de crecimiento, de mayor conocimiento de sí mismo y de bienestar futuro y que, aunque significa una ruptura y genera cambios en los distintos ámbitos de la vida de una persona (afectivos, económicos, legales, sociales y personales) puede y debe permitir que esa familia continúe, a través de una reestructuración profunda del funcionamiento familiar. Esta reorganización es, en ciertas ocasiones, difícil de llevarla a cabo solo, y es ahí donde cobra importancia la ayuda terapéutica.
La experiencia de separarse implica desde el punto de vista psicológico la vivencia de un duelo por la necesidad de aceptar el fin de un proyecto común de vida de dos personas, ése que un día un hombre y una mujer hicieron con el fin de vivir juntos para siempre y en el que creyeron con todas sus fuerzas. La rabia frente a este quiebre será un sentimiento muy común y esperable en esta etapa, así como también la sensación de culpa. Por ello quien viva esta experiencia requiere apoyo y comprensión de su medio social ya que su conducta en el período inicial será, por lo general bastante errática y equívoca.
Diversos estudios señalan que el proceso de la separación con la siguiente cadena de crisis que produce dura alrededor de 3 años, aunque en muchos casos y sobretodo en los niños, si la situación no es bien manejada, puede ser de mayor duración. El primer año resulta el más difícil de sobrellevar debido a que se intenta reorganizar la vida familiar e individual.

Hombre y Mujer frente a la separación

Investigaciones en el tema y la experiencia demuestran que generalmente para la mujer es más duro que para el hombre enfrentar la separación en su período inicial. Esto porque frecuentemente es ella quien queda en el hogar viviendo con los hijos y debe readecuar todo su sistema de vida afrontando la ausencia del padre en la resolución de los problemas cotidianos. Además, generalmente aquella mujer que no trabajaba antes de la separación se ve obligada a hacerlo por la necesidad de aumentar los ingresos para el hogar.
Si la mujer, previamente a la separación contaba con independencia el pronóstico post separación será más favorables que aquella que su vida giraba en torno a ser "esposa" en que la sensación de angustia y vacío es más difícil de reparar.
Los hombres frente a la separación enfrentan la creencia popular de que viven en una eterna fiesta y que se llevan la mejor parte ya que recuperan su libertad completamente y pueden disfrutarla sin ningún obstáculo familiar. Sin embargo, los estudios y la experiencia demuestran que la angustia, la pena y las carencias son similares a las que vive la mujer incluso, a veces, peores por el distanciamiento de los hijos. También se debe recordar que en la gran mayoría de los casos es el hombre quien se va de la casa con el consiguiente apremio económico y estrés a que eso conlleva.

Los Hijos

La separación de una pareja es una situación de vida difícil y fuerte que de alguna u otra manera siempre va a afectar a los hijos. Las repercusiones de una separación dependerán de la calidad de vida previa y durante la separación, de la edad de los hijos, de la edad de los padres, el número de hermanos, del apoyo de la familia extendida (tíos, abuelos, etc.) y de otros grupos sociales como la religión, el colegio, la causa de la separación, etc. Si todo lo anterior es satisfactorio, el futuro de esos niños puede ser similar al de los hijos de matrimonios intactos y la herida de la separación puede cicatrizar de mejor forma. Las consecuencias negativas en los hijos no se producen debido a la separación en sí misma sino a la forma inadecuada y disfuncional de vivir la separación. De ahí la importancia que los padres manejen esta situación considerando siempre lo mejor para los hijos y que logren, muchas veces con ayuda terapéutica, que sus conflictos como pareja no contaminen la relación con los hijos. No es raro observar cómo las parejas, movidas por su propio dolor y rabia, introducen a los hijos en el conflicto emocional y los utilizan para hacer daño a su pareja, ya sea negándole la posibilidad de contacto con el otro cónyuge, proporcionándole información negativa y que el niño no tiene la capacidad de procesar, etc, sin vislumbrar las profundas consecuencias que esto dejará en la personalidad futura de esos niños.

Etapas de la separación

Si bien es cierto cada proceso de separación es único y particular, hay ciertas etapas más o menos estructuradas por las que las personas afectadas pasan desde el punto de vista psicológico.

1. Fase de la Postergación

Corresponde a la etapa previa a la decisión de separarse que se caracteriza por ir posponiendo la determinación por muy variadas razones. Consiste en intervalos de conflictos en que la persona se siente impulsada a separarse y luego se arrepiente. Si durante esta etapa se lograra pedir ayuda o apoyo, probablemente la postergación tendría un sentido positivo en el sentido de encontrar una solución al conflicto. Si no, se convierte en interminable fuente de sufrimiento para los involucrados y para quienes conviven con ellos.

2. Toma de decisión

Rara vez la decisión es tomada conjuntamente por marido y mujer. Frecuentemente es uno de ellos quien llega primero a esa determinación, provocando mucho dolor y hasta sorpresa en el otro. Durante esta etapa se vive una depresión matrimonial en que todo se ve negro y destruido. Nada de la relación se percibe como bueno o rescatable. Generalmente se imagina que la vida matrimonial del resto es sin tropiezos y que los demás están mejor que uno. Cuando existe una relación afectiva extra conyugal se acentúa aún más este contraste.

3. La separación económica

Para algunos es una de las fases que genera mayores problemas y se refiere a la división de los dineros y las cosas. Generalmente no se cuenta con la tranquilidad emocional necesaria como para efectuar esta división sin conflictos ni injusticias.

4. La separación de la comunidad

Todos los matrimonios pertenecen en mayor o menor medida a una comunidad con la que se comparte socialmente como la escolar, religiosa, el grupo de amistades, etc. Resulta muy doloroso pero nada poco frecuente el hecho de que muchas de estas personas se abanderizan con una de las partes y rechazan a la otra, lo que genera mayor sensación de soledad y abandono.

5. En busca del tiempo perdido

La separación al comienzo puede significar para algunos una sensación de alivio y libertad profundamente anhelada por la desgastada situación matrimonial que se vivía. Se mira hacia atrás y se ve el pasado como un enorme "tiempo perdido". Se vivencia una "segunda adolescencia" en que la persona se siente rejuvenecida, liberada y sus preocupaciones están centradas en sí mismas. El contacto con personas del sexo opuesto les da la satisfacción de sentirse atractivas y capaces de conquistar. Puede abusarse del alcohol, cigarrillos, drogas y también caer en promiscuidad sexual. Todas estas conductas son en parte otra manifestación más de la angustia y depresión que si son enfrentadas a tiempo se puede evitar caer en formas más autodestructivas de la persona.

6. La separación emocional

Independientemente de la calidad de vida matrimonial que se haya tenido, a lo largo de la historia de una pareja se va constituyendo un "nosotros" que en muchas áreas reemplaza al "yo". La pérdida de este "nosotros" produce sensación de soledad, rabia y muchas veces culpa.

7. Arrepentimiento

En el primer año de separación ocurre una gran cantidad de arrepentimientos movido muchas veces por la sensación de soledad y vacío que se vivencia. Puede suceder que cuando llega la deseada libertad, muchos sienten miedo frente a ella. Se produce angustia y pena por haber perdido el esquema conocido, por no tener a alguien con quien compartir, reír, llorar, etc. A veces esta mezcla de sentimientos puede llevar a idealizar el pasado e intentar un reencuentro que tiene un dudoso pronóstico cuando esta motivado por la dependencia de una de las partes.

8. El equilibrio o el estancamiento

Si el proceso de la separación se ha vivido funcionalmente y se ha alcanzado mayores niveles de conocimiento de sí mismo, madurez y desarrollo es posible que la persona logre nuevamente una sensación de bienestar, haya reorganizado su sistema de vida y se sienta seguro y satisfecho frente a sí mismo y el mundo.

Apoyo terapéutico

Consultar a un terapeuta después de un fracaso matrimonial permite elaborar adecuadamente lo vivido y a la vez estar mejor preparado para una nueva relación de pareja. Se pueden realizar terapias individuales y familiares. Además son muy adecuados los Talleres para Adultos Separados guiados por Psicólogos preparados en el tema.

Cp-mo





Fuente
http://www.psicologo.cl/articulos_separacion.html















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