¿QUÉ ES EL MIELOMA MÚLTIPLE Y QUÉ LO CAUSA?, CONOCE MÁS SOBRE ESTE TIPO DE CÁNCER EN MÉDULA ÓSEA

En la médula ósea existe una serie de células llamadas células plasmáticas; estas forman, normalmente, parte de nuestro sistema inmune y se encargan de la producción de unas proteínas llamadas inmunoglobulinas, que enfrentan cuerpos extraños cuando se produce una infección.

Cuando no existe ninguna patología relacionada con estas células, éstas producen  toda la vida un tipo único de inmunoglobulina y, además no se multiplican.

Al ocurrir ciertos trastornos genéticos, las células plasmáticas comienzan a reproducirse sin control y ocupan de manera parcial la médula ósea. Al no presentar signos clínicos, se refiere a una gammapatía monoclonal de significado incierto (GMSI) o mieloma quiescente (MMq). En los pacientes que sufren de esta afección no se les aplica tratamiento, pero necesitan ser controlados de manera recurrente, porque pueden llegar a desarrollar un mieloma múltiple activo.

Desde el punto de vista clínico, el mieloma múltiple activo, afecta la fisiología normal de la médula ósea, promoviendo un cuadro anémico y riesgo de contraer infecciones, debido a que el sistema inmune también recibe afectación.

El hueso, que se renueva frecuentemente, deja de hacerlo y sobreviene una descalcificación que puede causar dolor, debilitamiento de los elementos esqueléticos, lo que puede aumentar el riesgo de fracturas espontáneas, hipercalcemia (aumento de calcio en sangre), que conllevaría a trastornos crónicos.

Cuando existe dolor perenne en huesos, se trata de uno de los síntomas más notorios del mieloma. Las células del mieloma múltiple, se encargan de producir una proteína (inmunoglobulina) llamada banda monoclonal o componente monoclonal. Si se acumula en el riñón, lo que viene es una insuficiencia renal.

Un tratamiento de emergencia surge cuando los órganos diana resultan afectados: llamese, hipercalcemia, trastornos óseos, o daño renal.

Ahora bien, como se dijo al principio, si existe una asintomatología, no se necesita tratamiento, sino control.

Este control va a implicar análisis periódicos de sangre, estudios de médula ósea o estudios imagenológicos, para poder predecir signos de la enfermedad antes de que se agrave y poder poner a tiempo el o los tratamientos adecuados.

En el ámbito geográfico, por ejemplo en Europa, al año son diagnosticados 40 casos nuevos de mieloma múltiple por cada millón de habitantes. Y aparece recurrentemente en personas de la tercera edad, aunque también se desarrolla en adultos más jóvenes.

En relación a la causa directa de esta enfermedad, se debe decir, que no se conoce.

Las probabilidades de desarrollarla aumentan ante ciertos factores que no tienen ni siquiera relación con el alcohol, tabaco, exposición a radiaciones o virus.

Se sabe que, las células plasmáticas, por cambios genéticos que se programan en el ganglio, en el momento de su especialización (de las células), producen “errores” que desembocan en la aparición de células con anomalías. Estas células son las que van a ir a parar a la médula ósea.

El hecho de que algunos pacientes no pasen de una gammapatía monoclonal de significado incierto o que otras sí den el paso hacia un mieloma múltiple rápidamente, tampoco se conoce la razón.

Durante la enfermedad, las personas deben tener especial cuidado con las infecciones y lesiones en los huesos. Además, los tratamientos son tóxicos, pero los pacientes pueden llevar una vida normal.

Los pacientes con mieloma tienen probabilidades diez veces más altas de contraer infecciones frente a un individuo sano. Y más alta es cuando la enfermedad no está siendo controlada, más si ya está en una etapa avanzada.

Tanto es el riesgo ante el mieloma múltiple, que personas que no requieren ningún tipo de tratamiento, corren riesgos también de contraer infecciones; siendo las más frecuentes y graves las respiratorias.

Ante este panorama, la higiene es lo que debe privar, así como el contacto cuerpo a cuerpo con personas que cursan con procesos infecciosos. Una de las medidas más aconsejables es el lavado de manos de manera muy frecuente luego de permanecer en salas de hospitales u otros lugares públicos. El uso de mascarillas para evitar transmisiones aéreas es una buena medida para evitar infecciones.

Tan importante es la protección física como alimentarse bien (dieta balanceada), mantenerse hidratados y haciendo ejercicios suaves. Pero también reviste importancia el no fumar y evitar los ambientes muy cargados.

Por el hecho de que esta enfermedad debilita considerablemente los huesos, los traumas producidos en el tejido óseo tienen una recuperación muy lenta. Para evitar lesiones a nivel de huesos, se recomienda no levantar peso considerable, hacer ejercicio moderado, no practicar deportes de contacto, entre otras actividades que pongan en riesgo la integridad de los elementos esqueléticos.

El tratamiento del mieloma suele incluir unos medicamentos denominados bifosfonatos, que promueven la recuperación del hueso captando calcio del torrente sanguíneo. Por este motivo, a los pacientes con mieloma en tratamiento con bifosfonatos se les recomienda una dieta rica en calcio o suplementos de calcio y vitamina D, ya que tienen con mucha más frecuencia el calcio sanguíneo bajo.

Cuida tu salud.

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