¿SABÍAS QUE UNA INDIGESTIÓN PUEDE CONDUCIRTE HACIA UNA GASTRITIS O CÁNCER DE ESTÓMAGO?

En ocasiones, sentimos ciertas molestias en la parte superior del abdomen, aunado a una sensación de estar llenos incluso antes de sentarnos a comer. No necesariamente estamos enfermos, tampoco es que si persiste se va a complicar hacia algo mas grave. Pero resulta muy desagradable y puede afectar nuestras labores diarias. Es la dispepsia o indigestión, y sus síntomas se pueden sentir ocasionalmente o todos los días.

Como se observa, la indigestión, más que una enfermedad puede ser el síntoma de una oculta, y, puede conseguir alivio si se hace un cambio en el estilo de vida y tomamos los medicamentos indicados.

Cuando se presenta la indigestión, lo que sentimos es una sensación de llenura que incluso no te permite terminar de comer. Esta impresión de estar llenos dura más de lo que debería y, además, se puede sentir ardor en la zona baja del esternón y ombligo. La distención es común y las nauseas pueden promover los vómitos, aunque estos últimos son poco frecuentes.

Si la indigestión no persiste, se evita acudir al médico, pero puede extenderse, provocar dolor intenso e ir acompañado de una pérdida de peso involuntaria o falta de apetito. Vómitos repetidos con sangre. Heces oscuras o alquitranadas. Dificultad para tragar que puede empeorar, fatiga y debilidad, que son indicativos de anemia.

Si adicionalmente presentas falta de aliento, sudoración y dolor en el pecho al realizar cualquier esfuerzo, acude de inmediato al doctor.

La indigestión puede ser una consecuencia directa de nuestro estilo de vida y de lo que comemos y bebemos. Por tanto, comer de manera excesiva y veloz, ingerir alimentos picantes y muy grasosos, beber en exceso alcohol, café, chocolate o gaseosas, fumar, padecer de ansiedad, aunado al efecto de ciertos antibióticos y analgésicos, puede provocar este padecimiento.

A consecuencia de ella, podemos desencadenar una gastritis, úlceras estomacales, celiaquía, cálculos biliares, estreñimiento, inflamación del páncreas (pancreatitis), cáncer de estómago, bloqueo intestinal y flujo sanguíneo reducido en el intestino (isquemia intestinal).

Al acudir al especialista, este  debería comenzar por explorar tus antecedentes médicos, unido a un examen físico para determinar una indigestión leve. Pero si los síntomas van más allá de una mera molestia en el abdomen y si eres mayor de 55 años, el doctor puede ordenar exámenes de laboratorio para la detección de anemia o cualquier otra afección metabólica.

Además, puede hacer la prueba del aliento y de heces para determinar la presencia o no de Helicobacter pylori, una bacteria asociada con úlceras estomacales que pueden provocar indigestión.

Un estudio imagenológico como la endoscopia empleada para detectar anomalías en la parte superior del tubo digestivo, es útil, al tiempo que puede, con este procedimiento tomar una muestra (biopsia) para el análisis respectivo. Otros adicionales como radiografías o tomografía se suelen hacer para detectar una oclusión intestinal.

Al diagnosticar la indigestión leve, incluso si persiste, el medico te recomendara:

No comer alimentos que provoquen indigestión, e ingerir en pequeñas porciones pero con bastante frecuencia (unas seis veces al día). No fumar, reducir el café, evitar analgésicos como la aspirina, ibuprofeno y naproxeno, y, muy importante, tratar de controlar el estrés y ansiedad.

Si la indigestión persiste, se indicaran antiácidos, proquinéticos para que el estómago vacié rápidamente, antibióticos en caso de detectar H. pylori y medicamentos para la ansiedad.

Adicionalmente te recomendara mantener tu peso saludable y hacer ejercicios de forma regular

Personas alrededor del mundo buscan alivio con la medicina alternativa. En estos casos existen terapias a base de plantas como la menta, psicoterapias como la cognitiva conductual e hipnoterapia, acupuntura, meditación; entre otras.

Sea cual sea la opción por la que te decidas, mantén la comunicación con tu medico. Cuida tu salud estomacal.

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