Trastorno Dismórfico Corporal. La eterna juventud

Cirujanos plásticos y dermatólogos pueden detectar si los pacientes que acuden con frecuencia a consulta, por insatisfacción con alguna parte del cuerpo, sufren Trastorno Dismórfico Corporal. A continuación explicaremos de que se trata este trastorno.
Una patología subdiagnosticada y que requiere un tratamiento complejo, suele pasar desapercibida ante los ojos de los especialistas: el Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), Se trata de un desajuste mental, que consiste en una preocupación fuera de lo normal por algún defecto físico, ya sea real o imaginario. Si el defecto existe, la persona lo percibe de un modo exagerado y experimenta una excesiva mortificación y ansiedad.
Es normal que mujeres y hombres no estén a gusto con algunos aspectos de su apariencia personal y quieran hacerse algunos arreglos con la ayuda de la cirugía estética, pero cuando el individuo enfoca su atención en imperfecciones imaginarias y su comportamiento se torna obsesivo es posible que sufra TDC.
Cuando se padece TDC la persona puede tener un defecto real leve, pero sufre constantemente porque está obsesionada con ese detalle. Asimismo, tiene pensamientos compulsivos, cree que los demás se dan cuenta de la imperfección, que la critican y que la rechazan por eso. Esta situación le genera ansiedad y lo clínicamente significativo es que interfiere en su vida cotidiana, lo que ocasiona un deterioro de sus relaciones sociales y laborales.
La persona desarrolla conductas compulsivas para aminorar la ansiedad que le genera ese defecto; chequeo automático y continuo en el espejo, maquillarse de una determinada manera, perder mucho tiempo en arreglarse por la mañana para tratar de ocultar la imperfección y tratar de palparla para chequearla constantemente.
El trastorno se da en todos los grupos etarios. La mayor incidencia se presenta en la adolescencia y en la juventud; sin embargo, puede pasar desapercibido durante algunos años, pues su inicio puede ser repentino o gradual. Se diagnostica en la misma proporción tanto en hombres como en mujeres. Es un mito que solo afecte a las mujeres. La creencia radica en que las féminas se preocupan más por la apariencia, están más presionadas por verse bien y es socialmente normal que ellas se inquieten por su aspecto.
Alerta con la adicción a los tratamientos de belleza
La belleza es el equilibrio físico-psíquico-social y depende de la influencia cultural de cada individuo. Los cánones actuales de la moda han hecho variar los ideales vigentes. Esto afecta de manera significativa a las sociedades de hoy en día. Muchos médicos, como los dermatólogos, han debido incorporar la belleza como una meta en sus consultas. Ante esta situación, los especialistas deben tomar en cuenta que los pacientes pueden tener expectativas no reales: pueden someterse a cirugías cosméticas múltiples veces, sin llegar por supuesto a presentar satisfacción con los resultados. Ejemplo de esto son las personas que sienten que tienen un problema con la textura de la piel, que tiene demasiado o muy poco cabello, que tiene una supuesta deformidad en la nariz, boca o mandíbula. Y también pueden darse casos referentes al peso, a las curvaturas naturales del cuerpo, incluyendo los pechos y el abdomen; esto es más frecuente en mujeres. Los varones, por su parte, suelen tener mayor preocupación por su musculatura, sus genitales y el espesor de su cabello.
Si el TDC no se resuelve en la adolescencia, se desencadenan otro tipo de complicaciones como depresión y fobia social; así como se puede llegar a extremos patológicos; uso de alcohol y drogas. Los casos más graves llegan al suicidio.
Y es que esta alteración es crónica. El 75% de los pacientes nunca se casa o se divorcia. El 70% tiene ideas suicidas y el 27,55% se quita la vida; de allí la gran importancia de diagnosticar y tratar esta patología.

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