Longevidad de la piel. La eterna juventud

La eterna juventud no existe, pero es posible alcanzar la longevidad de forma saludable manteniendo las células tan sanas como sea posible.
No es lo mismo lo que dice la cédula que lo que expresan las células de una persona. Hay quienes se ven más jóvenes, mientras otros quizás se ven más viejos para los años que realmente tienen; esto se debe a que su edad aparente es diferente a su edad biológica y a su edad cronológica.
Y es que, según especialistas en medicina antienvejecimiento, el ser humano tiene estas tres edades: La cronológica, que viene marcada or la fecha de nacimiento; indica día, mes y año en que la persona nace y no se puede cambiar. La biológica, que es la más importante, pues indica cómo están funcionando todos los órganos y sistemas internamente; es la edad de las células y refleja la salud corporal. Y la aparente, que indica cómo se ve el individuo día a día al espejo y cómo lo ven los amigos y familiares; ésta depende de la edad biológica.
Para calcular la edad biológica se hacen pruebas físicas. Se toma peso, pulso, tensión arterial, índice de masa corporal del paciente. Y se hacen pruebas de reflejo, equilibrio y bioquímicas de sangre. Así se conoce a fondo el estado general del paciente.
Para calcular la edad aparente existe una escala, y dependerá del envejecimiento que presente el paciente: líneas de expresión, patas de gallo alrededor de los ojos, surcos nasogenianos marcados, entre otros aspectos. Los niveles de envejecimiento van desde el grado 1 hasta el 3, que sería el envejecimiento acelerado.
Dependiendo del resultado, se aplica un tratamiento personalizado para revertir el envejecimiento, tanto el biológico como el aparente. Lo ideal es que la edad biológica esté entre 25 y 35 años, que es cuando nuestros órganos están funcionando de la mejor manera.
Sin embargo, actualmente hay pacientes que mientras son más jóvenes cronológicamente, están biológicamente más envejecidos. Tienen 30 años y los consigues entre 50 o 60 años biológicamente. Un grado de envejecimiento mayor del que debería estar en la escala.
Y es que existen diversos factores que influyen en las diferentes edades; el estilo de vida que lleve la persona, el estrés cotidiano, la alimentación, si se ejercita o no. El insomnio también acelera el envejecimiento, pues durante las horas de sueño se producen hormonas que regularizan el envejecimiento.
Una vez realizados los exámenes físicos y bioquímicos (nivel hormonal), los estudios genéticos (masa ósea y muscular), las capacidades cognitivas (memoria), y las capacidades fisiológicas (fuerza, flexibilidad), y una vez descartadas enfermedades, se comienza el tratamiento.
Como ya se dijo, el procedimiento es personalizado. Luego de la evaluación y cálculo de las edades se procede a la desintoxicación para eliminar toxinas, metales pesados y grasas, pues si el cuerpo está intoxicado no asimila los beneficios de los aminoácidos y oligoelementos. En la consulta se determina la aplicación de tratamiento de sueroterapia, en sesiones que duran entre 30 y 40 minutos. Y para la casa se indican tabletas y cambios de hábitos alimenticios.
Lo que busca la medicina antienvejecimiento será llevar siempre la edad biológica a los 25 y 35 años. Se encamina el paciente hacia un estilo de vida más sano, a disminuir la comida chatarra, grasas saturadas, azúcares refinadas, comer más vegetales y frutas, evitar frituras, eliminar el sedentarismo y el estrés.
El tratamiento puede durar entre cuatro y seis semanas, dependiendo de cada paciente. A los 15 días la persona percibe la mejoría. Se traduce en que el paciente se siente menos agotado, rinde más en el trabajo, tiene más ánimo para hacer ejercicios, duerme mejor, supera los problemas de estreñimiento, en definitiva, los aspectos funcionales de su organismo van mejorando día a día.

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