DOLORES DE CRECIMIENTO, ¿EXISTEN O ES UNA “AFECCIÓN” DE CAUSA PSICOLÓGICA?

Muchos niños suelen quejarse de ciertos dolores o punzadas, que con frecuencia les ocurre en las piernas, muslos o detrás de la rodillas. Esto puede ocurrir tanto en la noche como en el día y se conocen como dolores de crecimiento. Sin embargo, no se tiene la certeza de que el proceso de crecimiento implique dolor, así que pudieran estos dolores estar relacionados con un umbral bajo de tolerancia al dolor o a razones meramente psicológicas.

Para tratarlos no existe nada específico, más bien el alivio se consigue en casa si masajeamos los músculos adoloridos y si colocamos sobre ellos una compresa tibia.

En algunos casos se ha observado que niños que dicen tener estos dolores, también se quejan de cefaleas y malestar en el abdomen, síntomas que aparecen y desaparecen con el pasar del tiempo.

Mientras ocurren, los dolores de crecimiento son más frecuentes al final de la tarde o en la noche (en horas tempranas), pero posiblemente también puedan despertar al niño en mitad de la misma.

Si acudes al médico, es porque ya te preocupan los malestares que siente tu niño(a) y porque además son persistentes, afectan las actividades diarias, se ubican también en las articulaciones, se relacionan además con una lesión y vienen acompañados por fiebre, cojera, pérdida del apetito, fatiga y debilidad, enrojecimiento e hinchazón.

Actualmente, se ha sugerido que los dolores de crecimiento podrían estar relacionados con un síndrome denominado piernas inquietas. Incluso, como los infantes suelen usar de manera excesiva las piernas durante el día (corren, saltan y escalan), esta puede ser otra causa de los dolores por la tarde-noche, ya que el sistema muscular y esquelético del niño(a) está siendo sometido a un esfuerzo extra.

Las probabilidades de presentar dolores de crecimiento aumentan si se trata de niños en edad preescolar y escolar.

Y, aunque parezca extraño, se ha determinado que son más frecuentes en niñas que en niños. Por su puesto, también depende de las actividades diarias que realicen, como las mencionadas con anterioridad.

Al acudir al médico con tu niño(a), el doctor, sólo con hacer un examen físico, puede diagnosticar los dolores de crecimiento. Sin embargo, el profesional de la salud puede que indique otros exámenes como, análisis de sangre y radiografías para el descarte de otros problemas que pudieran estar ocultos y sean la verdadera causa del problema. Si es así, existen tratamientos a la disposición para otros posibles padecimientos.

Si se trata de dolores de crecimiento, es porque se han descartado enfermedades ocultas y, para alegría de los padres, estas molestias no tienen por qué afectar el crecimiento del pequeño(a). Ellos, por lo general obtienen mejoría en un lapso no mayor de dos años, volviéndose menos intensos cada vez. Mientras ocurren, usted puede aliviar los dolores de la manera como se mencionó anteriormente.

Adicionalmente, es bien sabido que los infantes se “sienten mejor” cuando los abrazan. Entonces hágalo antes o después de masajear sus músculos. Las mantas térmicas se deben usar tibias durante el día y frías antes de acostarse, retirándolas luego de que se queden dormidos. Los baños de agua tibia también se aconsejan antes de dormir.

Se suele recomendar un analgésico como el ibuprofeno o paracetamol evitando la aspirina por el síndrome de Reye, una afección poco frecuente pero grave que está relacionada con la administración de aspirina en niños.

Otras formas de alivio implican ejercicios de estiramiento. Durante el día, estirar las piernas puede ayudar a prevenir los dolores por la noche. Estos ejercicios son específicos, por lo tanto pregúntale al médico acerca de cuáles serían los más convenientes en estos casos.

Dar amor a tus hijos es también garantizar su salud.

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