La violencia familiar. Conflictos en la familia

Esta conducta destructiva está instalada en muchos hogares. Vivida con temor y vergüenza, debe ser enfrentada con decisión. Porque el silencio es la peor de las soluciones…

¿Qué entendemos por violencia?

Son mchas y variadas las definiciones de violencia. Si buscamos su definición en un diccionario, podemos encontrar que violencia es: “la utilización de la fuerza y otros medios para obligar a alguien a hacer algo en contra de su voluntad”

También entendemos por violencia un comportamiento que, a través de diversos medios –verbales, sexuales, físicos, emocionales, etc.-, infringe daño y hace peligrar a otras personas (este comportamiento puede estar vehiculizado por acción o por omisión)

Lo denominamos violencia familiar cuando estas conductas violentas, se dan en el seno de vínculos familiares. La violencia es una relación de abuso. Puget y Berensstein, observan que en el acto de la violencia se intenta eliminar al otro, ya sea física o psicológicamente; se transforma al otro en un instrumento o en un objeto y se pierde de vista sus dignidad de persona.

La violencia siempre implica una relación asimétrica, donde uno ejerce el poder sobre el otro: hombre sobre mujer, padres sobre hijos.

Los marcos culturales

Para comprender mejor el fenómeno de violencia doméstica, debemos tener en cuenta ciertos factores de orden socioi-cultural, así como ciertos determinantes psicológicos transgeneracionales, etc. Nos ocuparemos de las primeras. La vida moderna está llena de violencia, a nivel de sucesos y hechos concretos (conflictos armados, corrupción, represión, desempleo, impunidad, etc.) Todo esto constituye un terreno fértil para que florezcan formas de violencia doméstica.

Existen herencias culturales que otorgan a la mujer un lugar inferior y que, de alguna manera, legitiman un uso abusivo de poder y de fuerza. En otras palabras, todos estos factores determinan que las mujeres, en general, sean las víctimas y los hombres los victimarios; y que el hogar se constituya en el escenario más “seguro” para que la violencia se ejerza.

La violencia familiar es vivida en secreto, con sufrimiento, posee un carácter privado. Muchas mujeres la sufren en silencio y no se animan a hacerla pública. Esto constituye un error. La fantasía de que la violencia será mayor si se hace pública es contraria a la realidad.

En la medida en que el problema pueda expresarse, parte del poder del abusador se pierde. En la violencia no hay ley que proteja a la víctima. Cuando el problema sale a la luz, se introduce, una ley externa. Entonces, es posible comenzar a resolver el problema.
La violencia, un círculo vicioso

Las manifestaciones de la violencia son cíclicas. El abusador daña a la víctima. Ésta se acobarda, se atemoriza. Luego, se produce un período de calma, el abusador se arrepiente, pide perdón, hace regalos. La mujer cree que no volverá a suceder. Calla.

Luego de este periodo vuelve a suceder un episodio de violencia. Puede ser desencadenado por cualquier motivo. Así sucesivamente. El círculo cada vez se estrecha más, poniendo en peligro la vida de la víctima. El circulo sólo se corta cuando la víctima de la violencia decide recurrir a la ayuda externa, tanto médica como legal.

Es necesario entender que la violencia es una enfermedad, únicamente la ayuda externa permitirá a la familia restablecer nuevos vínculos sanos basados en el respeto y la integridad de cada miembro.

Para tener en cuenta

  • La violencia no sólo son golpes: los malos tratos, las palabras hirientes, la descalificación, son formas de violencia psicológica que producen tanto daño como la física.
  • No justifique ningún acto de agresión por parte de su cónyuge.
  • No crea que los episodios de violencia cesarán solos
  • Debe comprender que existe en la familia una forma de vincularse anómala, probablemente aprendida en la infancia. Estos vínculos no son sanos ni seguros.
  • Recurra a la ayuda externa: servicios legales, cuerpo policial y centros de la mujer, pueden ayudarla en este difícil trance
  • Debe vencer el miedo. Comenzar a divulgar el problema es comenzar a solucionarlo.
  • No se sienta avergonzada. La vergüenza no ayuda a cortar el círculo de la violencia.
  • Proteja a sus hijos. Una persona con comportamientos violentos a menudo los ti ene con todos los miembros de la familia.

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