El miedo en la infancia. Conflictos en la familia

Los miedos de los niños muchas veces preocupan a los papis. Aquí, un exhaustivo análisis del tema y algunas sugerencias para superar este conflicto.

¿Qué es el miedo?

La mayoría de los niños experimentan muchos temores leves, transitorios y asociados a una determinada edad, que se superan espontáneamente en el curso del desarrollo. El miedo constituye un primitivo sistema de alarma que ayuda al niño a evitar situaciones potencialmente peligrosas. El miedo a la separación es la primera línea de defensa; si se rompe éste, entonces entran en acción los miedos a los animales y a los daños físicos. Desde esta perspectiva, los miedos son respuestas instintivas y universales, sin aprendizaje previo, que tienen por objetivo protegerse de diferentes peligros.

Los miedos innatos se pueden agrupar en cinco categorías generales:

  • Miedo a los estímulos intensos
  • Miedo a los estímulos desconocidos, como por ejemplo, el temor a los extraños
  • Miedo a la ausencia de estímulos, como por ejemplo, la oscuridad.
  • Miedo a estímulos que han sido potencialmente peligrosos para la especie humana en el transcurso del tiempo, como la separación, las alturas, las serpientes u otros animales salvajes.
  • Miedo a las interacciones sociales con desconocidos

Los miedos más comunes

El niño de 0 a 1 año suele responder con llanto a los estímulos intensos y desconocidos, así como cuando cree encontrarse desamparado. En los niños de 2 a 4 años aparece el temor a los animales. En los niños de 4 a 6 años, surge el temor a la oscuridad, a las catástrofes y a los seres imaginarios (como brujas y fantasmas), así como el contagio emocional del miedo experimentado por otras personas y la preocupación por la desaprobación social. Entre los 6 y los 9 años pueden aparecer temores al daño físico o al ridículo por la ausencia de habilidades escolares y deportivas.

Los niños de 9 a 12 años pueden experimentar miedo a la posibilidad de catástrofes, incendios, accidentes; temor a contraer enfermedades graves; y miedos más significativos emocionalmente, como el temor a conflictos graves entre los padres, al mal rendimiento escolar o, en ambientes de violencia familiar, el miedo al castigo físico.

Entre los adolescentes de 12 a 18 años tiende a surgir temores más relacionados con la autoestima personal (capacidad intelectual, aspecto físico, temor al fracaso, etc.) y con las relaciones interpersonales.

Los miedos infantiles expuestos son muy frecuentes y pueden afectar hasta al 40-45% de los niños. Son, por ello, normales, aparecen sin razones aparentes, están sujetos a un ciclo evolutivo y desaparecen con el transcurso del tiempo, a excepción del miedo a los extraños que puede subsistir en la vida adulta en forma de timidez.

¿Qué hacer y qué no hacer frente a los miedos?

Entre los no, se encuentran:

  • No ridiculizar al niño porque tiene miedo, ni delante de los padres, ni frente a terceros.
  • No obligarlo a enfrentarse a lo que tiene miedo
  • No ignorar sus miedos

Entre los sí, se encuentran:

  • Hablar con él, explicarle que no tiene por qué tener miedo
  • Darle ejemplos prácticos del propio carnaje (tratar de que sean situaciones sencillas que él pueda medir)para enfrentar situaciones desconocidas
  • Combinar aquello que le causa temor con una consecuencia positiva que resulta de superarlo
  • Tratar de ayudarlo paulatinamente a que enfrente activamente aquello que lo asusta.

Por último, no olvidar que los padres son los modelos más importantes que él puede llegar a tener en todo sus vida, y los responsables de criarlos en un ambiente de seguridad. Si los padres se muestran seguros, es muy probable que el niño tienda a imitarlos. Si se lo ayuda, acompañándolo en el proceso de superación de sus miedos, se comparte con él la carga de su temor. Así, el niño puede avanzar en un ambiente que le brinda seguridad y protección.

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