El hurto. Conflictos en la familia

El descubrimiento de esta conducta en un hijo genera distintas reacciones y sentimientos. Lo importante es tomarlo como lo que es: un síntoma de que algo no funciona bien en la familia. ¿Qué hacer? ¿Cómo ayudar a resolver el conflicto?

¿Cuándo podemos hablar de hurto?

Solamente podemos hablar de hurto cuando el niño adquiere sentido de la propiedad. “Los conceptos de mío y no mío, se desarrollan en forma progresiva, paralelamente, a los progresos que llevan al niño a la adquisición de la individualidad”, afirma Anna Freud.

La idea de mío es anterior a lo de no mío porque ésta exige al niño la renuncia a sus egocentrismo. El niño pasa por un período en el cual todo le pertenece, al menos todo es potencialmente de su propiedad. Para él tiene significado ser robado pero no robar.

La noción de hurto, exige también las ideas de propiedad y de límite entre el yo y el otro, el desarrollo del concepto moral de bien y de mal, con todos sus implicancias culturales. A los 6 o 7 años, la conducta de robar adquiere el sentido que nosotros le otorgamos comúnmente.

¿Qué se hurta, dónde se hurta?

En un principio, elementaos significativos para el niño: bombones, alimentos, juguetes. Luego, elementos más utilitarios: dinero, objetos apetecidos (discos, libros). El objeto a veces es inservible, en el sentido que de el niño no tiene necesidad alguna de él; es el acto de robar lo que le impulsa.

En general, el hurto comienza siendo doméstico. El niño pequeño roba en su casa, primero a los miembros de su familia (padres, hermanos). Después, el círculo se extiende a los vecinos o amigos, a la escuela, al club; hasta llegar a la calle o tiendas (shoppings, supermercados)

¿Qué comportamiento asume el niño?

Su comportamiento varía con la edad. Al comienzo, raras veces aparece el resquemor y el sentimiento de falta. El niño pequeño se apropia del objeto sin culpabilidad, es la reacción del medio lo que hace adquirir significado a su conducta. Se puede observar, a veces, una lucha ansiosa: el niño se siente sólo, descontento a partir del hurto, aparece un sentimiento de culpabilidad que oo lleva a buscar el castigo.

Otras veces, el hurto es vivido como un acto de desagravio, de reivindicación. La idea de hurto es negada y se habla de préstamo.

En la adolescencia, la conducta de hurto puede instalarse dentro de un grupo, entonces adquiere características antisociales (en la pandilla, por ejemplo)

¿Por qué roba un niño?

Si dejamos de lado variables de carencia socioeconómica –que pueden arrastrar al sujeto a una necesidad de robar como medio de obtención de objetos que cubran sus necesidades básicas -, el hurto adquiere para los psicólogos un sentido reivindicativo.

La noción de sentirse abandonado, debido a la despreocupación de los padres o, por el contrario, al exceso de rigor, o a la separación de los mismos, acompaña la aparición de este síntoma. La madre es, frecuentemente, la primera persona a la que se roba.

Sostiene Winnicott: “El niño que roba un objeto no quiere el objeto, sino a la madre sobre lo que tiene derecho”. Cuando la madre le hace un vacío al niño, éste siente que tiene derechos sobre ellos, y el hurto es la posibilidad de recuperar simbólicamente a la madre.

Winnicott hace hincapié en el aspecto positivo del robo. Significa para el niño, una manera de recuperar el objeto amado. Por esto, la conducta de los padres es fundamental.

La conducta de los padres

A veces los padres reaccionan con excesivo rigor: el niño es un ladrón y pasa a ser un sospechoso permanente. Esta actitud puede hacer perseverar la conducta del niño, que se fija en esta posición, esperando siempre la respuesta del adulto.

Otras veces, los padres tienen una actitud tolerante. El niño se siente entonces excusado, cuando no autorizado.

Esta conducta de los padres puede explicarse por un sentimiento de culpa hacia su hijo. La actitud de los padres deberá ser la de interpretar esta conducta como un síntoma; el niño está diciendo algo con ella.

Lo más aconsejable es hablarle al niño, darle un espacio para que exprese sus preocupaciones y necesidades, y consultar a especialistas que ayuden a encontrar posibles salidas.

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