Vamos a ser papás Una promesa de felicidad

¡Qué alegría! Ahora todas las sospechas e interrogantes se confunden y entremezclan con los deseos, temores e inquietudes de la feliz pareja. Aquel sueño lejano es ahora una realidad y, aunque la noticia es bien recibida, es difícil de asimilar. Los futuros papás deben situarse en un papel muy importante: ¡ser padres! … Un nombramiento que implica grandes responsabilidades.

Una vez confirmado el embarazo, podemos decir que la futura mamá atraviesa tres etapas o trimestres distintos que se relacionan con la gestación y el progreso del bebé. Vamos a investigar los cambios y síntomas de la futura mamá.

El primer trimestre

Durante este primer tiempo, la futura mamá y el bebé deben “encontrarse”. En los primeros tres meses, la mujer invierte todo su tiempo en situarse en su nuevo papel (futura mamá) y asimilar esta nueva responsabilidad que implica grandes cambios.

Debido a esto, es común que surjan estados depresivos en ella, que pueden estar vinculados con este cambio de rol, que significa ganar (tener un hijo) pero también perder (dejar de ser hija y esposa para ser madre). A partir del embarazo se impone en la futura mamá una mujer más adulta, madura, que ahora no sólo será responsable de ella misma sino también de su hijo.

Otro signo visible es el fuerte sueño que domina a la mujer. Esta somnolencia tiene su justa explicación: lo que en verdad sucede es que la mamá necesita estar a solas consigo, y con su bebé. En psicología, esta conducta se llama “regresión narcisistica”, ya que el sujeto en cuestión vuelca toda su atención y afecta sobre si mismo. También se le suele sumar a esta conducta un sentimiento de tipo regresivo, caracterizado por el afán de hacerse cuidar como si ella misma volviese a ser un bebé. Surgen los famosos “anteojos” que aparecen como reclamos de atención.

Segundo trimestre

La mujer embarazada se siente ahora más segura. Ya se puede apreciar las transformaciones que el bebé va produciendo en el  cuerpo de su propia madre.

Todo transcurre con mayor tranquilidad, pero dentro de la embarazada se entremezclan emociones (miedos, afectos, ideales, sueños, etc) y surge una interrogante que la atormenta … ¿podré con todo?

No obstante, la mujer  busca la armonía y encuentre una mayor tranquilidad psicofísica, gracias a que el embarazo ya está consolidado y todavía el momento del nacimiento parece muy lejano y remoto.

Por otra parte, la barriga va creciendo y esto contribuye a que la pareja se preocupe por el bebé. Esta preocupación será útil y provechosa si se la emplea en organizar la habitación del bebé, pensar juntos su nombre y darle, poco a poco, identidad propia al niño.

Tercer trimestre

Éste es el trimestre de las molestias. El temor, la preocupación y las fantasías negativas dominan a la futura mamá, influyendo esto notoriamente en la pareja. Todo esto provoca en la embarazada un sentimiento de angustia. Comprensible si se tiene en cuenta que el momento del nacimiento, que antes apariencia como lejano, ya se aproxima y se presenta como algo totalmente desconocido.

Además, el parto implica que el bebé abandona el vientre de la madre y, como consecuencia, provoca una reorganización en la personalidad de su mamá, al otorgarle este nuevo papel que debería cumplir. Por eso, son muy importantes los momentos posteriores al parto. En esta nueva etapa, madre e hijo se vincularán a través del amamantamiento. Es aquí cuando el papel del papá resulta fundamental, pues él será el responsable de ampliar los horizontes de esta dupla inseparable (madre-hijo), relacionándolos con el mundo externo y rompiendo así la unidad.

Palabras claves: embarazo, parto, mamá, bebé

Fuentes:

  • https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/embarazo
  • https://www.tuasaude.com/es/10-primeros-sintomas-de-embarazo/

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