Salud Mental de la mujer y la sociedad

En los últimos años las investigaciones en el área de la psicología le ha prestado especial importancia a estudiar la salud mental de las mujeres y su influencia en la sociedad. Dentro de estas investigaciones se encuentra la realizada en España y que se denomina “estudio PISMA-ep”, llevado a cabo por la Universidad de Granada, el Hospital Universitario San Cecilio de Granada, la Escuela Andaluza de Salud Pública y el Programa de Salud Mental del Servicio Andaluz de Salud.
Como parte de los resultados del estudio se concluyó de manera general, que las mujeres que se encuentran en situación de desempleo y de adversidad social son las más propensas a padecer trastornos mentales. Específicamente, algunos de los trastornos más relevantes son: la ansiedad, la depresión y los trastornos alimentarios, como la anorexia y la bulimia.
El estudio refleja que al compararlo con los hombres, las mujeres sufren el doble de mala salud mental, en comparación con los hombres, donde la edad más relevantes son las mujeres mayores de 54 años.
Factores de riesgo
Uno de los factores de riesgo más importante son los factores hormonales. Los estudios indican que entre el 3% y el 8% de las mujeres sufren de trastorno disfórico premenstrual (cansancio, tristeza, cambios en la piel o en el estado de ánimo), los días previos a la menstruación.
Por otra parte, existen también factores sociales que inciden en la salud mental del género femenino; como el hecho de encontrarse sin empleo o por lo contrario, la sobrecarga de trabajo; sin olvidar los problemas de violencia física y psicológica. Estos factores predisponen a la mujer a desarrollar problemas mentales.
En los últimos tiempos la tasa de desempleo es más alta en las mujeres que en los hombres y la Organización Mundial de la Salud (OMS), expone en su reporte anual que la violencia de género y sus consecuencias para desarrollar una enfermedad mental son más elevadas cada año. Entre las afecciones psicológicas producto de estos problemas sociales, se encuentran: la depresión, la ansiedad, los problemas psicosomáticos, los trastornos alimentarios, del sueño y fobias, trastornos de pánico, abuso de las drogas y el alcohol; entre otros.
Las tareas domésticas.
Un factor transversal a todos los enumerados en párrafos anteriores, se ven afectados por la dedicación constante y continua de la mujer a las tareas del hogar: El Instituto Nacional de Estadística, en España, elabora un informe denominado: “Encuesta del Empleo del Tiempo” y de acuerdo a la última de sus publicaciones, destaca que las mujeres tienen una dedicación promedio de 4 horas y 29 minutos a su familia y las tareas domésticas; mientras los hombres solo dedican 2 horas y 32 minutos. Igualmente, cargan con la responsabilidad casi permanente del cuidado de hijos, padres, abuelos; entre otros familiares. Esta sobre carga de trabajo continuo y diverso ocasiona la propensión a adquirir algún trastorno; sobre todo la ansiedad y la depresión.
Algunas reflexiones que permiten mejorar o minimizar los factores de riesgo de las mujeres para contraer una enfermedad mental, la expone el Instituto de la Mujer; instancia española dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicio Social e Igualdad. En su documento, titulado: “La salud mental de las mujeres” ofrecen las siguientes conclusiones:

  • Si la mujer decide tener una profesión y desarrollar su maternidad, generalmente tiene que dedicarle más a uno que al otro; y esto le causan conflictos personales e insatisfacción.
  • Es importante que la mujer desarrolle un proyecto de vida propio, que la permitan oxigenarse de las labores de responsabilidad de su entorno: ser madre, hija, esposa. Encontrar motivaciones, ilusiones, tiempo para socializar y relacionarse.
  • Planificar sus responsabilidades en el hogar, con la finalidad de realizar actividades recreativas, educativas y de relaciones sociales.
  • Asignar responsabilidades con los miembros de la familia; como. Esposo, hijos y personas mayores; de tal manera que pueda descargarse de las labores domésticas.
  • Apoyarse en las personas de su entorno familiar a la hora de cuidar a personas enfermas, mayores de edad; para delegar la dedicación que se requiere en estos casos.
    Palabras claves: Ansiedad, depresión, Trastornos psicológicos, Tareas domésticas
    Fuente: http://www.consumer.es/web/es/salud/prevencion/2013/05/26/216742.php

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